Luis Cernuda
Tuvo una educación rígida e intransigente debido al carácter y a la condición militar de su padre. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla en 1919, siendo uno de sus profesores Pedro Salinas, quien lo ayudó con sus primeras publicaciones. Al año siguiente, muere su padre. En 1923, deja la Universidad para ingresar en el servicio militar. En 1924, vuelve para seguir la carrera, la cual terminará en 1926. Asiste a los actos celebrados con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora, pero solo como oyente, aunque ya había conocido varios miembros de la que sería denominado después Generación de 1927. Se muda a Madrid en 1929. Allí trabaja en la librería de León Sánchez Cuesta y se enamora de un joven llamado Serafín, que no le corresponde. Este amor insatisfecho inspira sus libros Donde habite el olvido y Los placeres prohibidos. Nunca negó su condición homosexual y por ello fue considerado siempre un rebelde. La consciencia de su aislamiento se expresa en una de sus imágenes más conocidas: Cernuda se ve a sí mismo "como naipe cuya baraja se ha perdido".
La poesía cernudiana es una poesía de la meditación, que consta de cuatro etapas: los años de aprendizaje, la juventud, la madurez y el comienzo de la vejez.
A la etapa inicial pertenecen las primeras poesías, publicadas en 1927 con el título de Perfil del aire -que muestran a un poeta elegante en su contemplación elegíaca del mundo - y Égloga, elegía, oda, escrito entre 1927 y 1928, que rinde homenaje a la tradición clásica junto con temas como el amor y eros especialmente.
Comienza el ciclo de la juventud con Un río, un amor y Los placeres prohibidos, escritos entre 1929 y 1931. Esos dos libros revelan la adhesión de Cernuda al surrealismo. En Los placeres prohibidos la rebelión crece con la abierta reivindicación de la homosexualidad. Donde habite el olvido (1934) es un libro neorromántico, «superbecqueriano», que desarrolla una elegía amorosa. Invocaciones, de 1934-35, presenta amplios poemas que celebran las glorias del mundo y exaltan la misión del poeta.
El período de madurez arranca con Las nubes (1940 y 1943), uno de los más bellos libros de poesía sobre la Guerra Civil. Bajo el estímulo de la lírica inglesa, incluye monólogos dramáticos, como «La adoración de los magos». Prolonga tono y estilo en Como quien espera el alba (1947). Obsesionado con sus recuerdos sevillanos, elabora en prosa Ocnos.
En México se desarrolla su última etapa. Allí compondría Variaciones sobre tema mexicano, 1952, Vivir sin estar viviendo (1944-49) y Con las horas contadas, de 1950-56, que en ediciones posteriores incorporará Poemas para un cuerpo (Málaga, 1957). Sustituye la anterior musicalidad elegante, por un ritmo seco, duro, y por la renuncia a toda ornamentación en favor del concepto. Este estilo alcanza su plenitud en Desolación de la Quimera (1962).
Cernuda es autor de una obra crítica (Estudios sobre poesía española contemporánea 1957 o Poesía y literatura, I y II 1960 y 1964) que ha permitido revisar tópicos y estimaciones. En ella, Cernuda reivindica a Campoamor, expresa su admiración por su amigo Federico García Lorca y enjuicia con severidad la obra de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Jorge Guillén.