PEDRO SALINAS
(1891-1951)
Nació en Madrid. Fue lector de español en la universidad parisina de La Sorbona y profesor de literatura en la Universidad de Sevilla a partir de 1918. A partir de 1926 vivió en Madrid, y en 1932 fundó la revista Índice literario, con la finalidad de dar a conocer entre los hispanistas las novedades poéticas españolas. Salinas contrajo matrimonio con Margarita Bonmatí Botella, a la que día tras día, el escritor mandaba una carta expresando su amor. Años más tarde la hija de ambos recopiló todos estos mensajes y los dio a conocer a través de “Cartas de amor a Margarita”. Cuando empezó la Guerra Civil se encontraba en Estados Unidos como profesor visitante. Allí permaneció hasta su muerte, acaecida en Boston el 4 de diciembre de 1951. Está enterrado en San Juan de Puerto Rico.


Obra

La poesía de Salinas tiene un carácter intelectual y está concebida como un diálogo que el poeta entabla con el mundo (1ª época), con la amada (2ª época) o con lo esencial (que identifica con el mar, en la 3ª época). Mediante el diálogo, el poeta intenta acceder a la esencia de las cosas, más allá de los accidentes externos. Su quehacer poético consiste en contemplar, conocer y comprender. «La poesía es una aventura hacia lo absoluto... eso es todo», dirá Salinas.
Su estilo es antirretórico, se inclina por un lenguaje familiar y cotidiano, imágenes sencillas y ritmos suaves y ligeros que recuerdan la lírica tradicional. Usa versos cortos, sin rima o asonantados. Salinas es el gran poeta del amor de su generación por los libros de su segunda etapa; experimentó, además, un teatro vanguardista y escribió relatos y numerosos ensayos sobre literatura.


Trayectoria


Primera etapa.
Esta etapa, que se extiende desde 1923 a 1931, está marcada por la influencia de la poesía de Juan Ramón Jiménez y los ecos de las vanguardias futurista y ultraísta, lo que se aprecia en los temas, la yuxtaposición de imágenes y el tono ingenioso. Publica Presagios (1923), Seguro azar (1929) y Fábula y signo (1931). Presagios muestra alguna influencia de Juan Ramón Jiménez y alguna huella de Unamuno y Antonio Machado. En Seguro azar y Fábula y signo se resaltan los rasgos más personales que iban a caracterizar su poesía: un lirismo intelectual de una sutileza e ingravidez poco frecuentes en la poesía española, que culminan en el libro que la crítica ha considerado su obra maestra, La voz a ti debida.

Segunda etapa.
Predomina el tema amoroso: La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939). Títulos tomados de Garcilaso, de un poema medieval y de Bécquer respectivamente. Con estos libros Salinas se convierte en el gran poeta amoroso del grupo. El amor aparece como una fuerza prodigiosa que ordena y da sentido al mundo. Suma en esta poesía el sentimiento y el ingenio, una agudeza que le permite ahondar en las vivencias y que ofrece el sentido profundo del sentimiento amoroso. El lenguaje es conceptual y denso, pues matiza mediante paradojas, juegos de ideas, etc. Es lo que el poeta ha denominado un conceptismo interior, que muestra de un modo nuevo la vivencia del amor.

Tercera etapa.
Escrita en el exilio: El contemplado (1946), Todo más claro (1949) y Confianza (1955). En el primero entabla un diálogo con el mar de Puerto Rico, contemplado por sus ojos y alma.. Todo más claro muestra su preocupación por una sociedad deshumanizada y combina el tono trágico y el humorístico. Es un libro amargo, donde la sociedad de consumo, ensalzada en su primera etapa, se ve como algo trágico ante la aniquilación que puede sufrir la humanidad por los objetos que produce. Confianza representa la vuelta al optimismo tras el desaliento, si bien hay una actitud esperanzada, de contemplación del mundo. La obra expresa bien lo que el poeta no perdió nunca pese a las amenazas que veía surgir por doquier: el amor a la vida, la esperanzana y la confianza en ella.


Características de su poesía

Es sus composiciones poéticas podemos apreciar una evolución temática y del estilo. En un principio se reflejan rasgos vanguardistas, sobre todo del Futurismo: emplea temáticamente los avances técnicos de la época moderna. En esta etapa emplea frecuentemente recursos literarios como la metáfora.
En los versos de Pedro Salinas se observa la presencia de dos temas que aparecen de forma recurrente: El amor, no solo a las personas, sino también a las cosas, constituye una búsqueda de las realidades esenciales de la existencia, una forma de cono­cimiento y lo que otorga sentido al vivir. El afán de absoluto, de comprensión y conocimiento, supone la búsqueda de lo permanente en el tiempo y en el espacio, así como la integración entre el yo y el mundo. También aparecen otros motivos: la vida como sueño o aspiración tras­cendente, la soledad, la monotonía, la realidad con todos sus matices.
Su estilo es sencillo y destacan las exclamaciones, las reiteraciones, el uso del sustantivo con alto valor simbólico… El uso de los pronombres “tú” y “yo” se interpreta como la identidad de los amantes, y el goce del amor está expresado con la unión con la amada. El procedimiento más habitual es el del contraste, que se manifiesta en oposiciones (verbales, pronominales, léxicas). También es importante el recurso del diálogo. El ritmo se consigue a través del empleo de paralelismos, de bimembraciones y de otros recursos de repetición. Dentro de la variedad de estructuras métricas utilizadas, se observa una preferencia por el verso corto, sobre todo, el octosílabo, solo o combinado con otros metros.